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MI QUEBRANTAHUESOS DE 2009. LA PRIMERA

16 de Julio de 2014

 

Hace 5 años decidí embarcarme en una nueva aventura, la QH, unos meses después de poner punto y final a mi carrera deportiva como atleta. Mi amigo Javier Castellar, ciclista profesional en los años 90, me animó a correr esta mítica prueba con tan sólo 6 meses de preparación.

 

Él había sufrido una operación de corazón hacía menos de un año y aun así me enseñó a manejarme con la bicicleta y a descubrir un deporte para mi desconocido.  Le quería dedicar una victoria en esta prueba por todo lo que había hecho por mí. Mi cuerpo estaba mejor preparado que nunca, pero mi corta experiencia en el mundo del ciclismo y la mala suerte en mi primera edición me llevaron a un crono de 6h40 y un segundo puesto. 

 

En el km 35, antes de empezar el puerto de Somport, pinché una rueda. Por aquel entonces no sabía ni como cambiarla ni llevaba material para ello (para qué, pensé, si no se cambiarla y además no voy a pinchar! – ilusa de mi jeje).

 

Así que esperé a que terminara de pasar todo el pelotón para ponerme en mitad de la carretera y parar al primer coche que pasaba por allí. Cuando el pobre conductor me vió ahí en medio haciéndole señales para que se detuviera, me preguntó que porqué le paraba, -he pinchado! Le dije. Me pidió unas palancas para sacar la cubierta, buf! No sabía ni de que me hablaba, así que con la llave del coche conseguimos sacar la cubierta y en el momento en que apareció el vehículo de asistencia repararla.

 

Estaba en medio de la carretera, completamente sola, y pensé en no seguir (había perdido más de 15’ con el dichoso pinchazo). Estaba cabreada, con sensación de impotencia, rabia…así que empecé a pedalear y adelantar a algún que otro ciclista que me decía (yo tb he pinchado, vamos tranquilos y a disfrutar del paisaje). Pero yo no había ido hasta allí para disfrutar del paisaje! Pensé.

 

Y sola contra el viento conseguí llegar a final de puerto de Somport, donde me esperaba mi amigo Javier para decirme que no pasaba nada, que los llevaba ahí al lado (jajaja luego me dijo que habían pasado hacía 20’). Eso me dio alas! Bajé con rabia, sin miedo a nada…y llegó Marie Blanque. Habían grandes pelotones de ciclistas y recuerdo que en la subida a Marie Blanque sólo pedía que me  dejaran hueco para pasar y adelantar posiciones. Subía con más fuerza que nunca, como si se fuera a acabar el mundo. Quería recuperar todo el tiempo perdido. 

 

Subida al Portalet QH2009

 

Luego llegó Portalet, disfruté como nunca del ambiente, jamás había visto nada similar! Bueno, sí, la Vuelta Ciclsita a España por TV con la etapa de los lagos de Covadonga (aquello fue realmente a lo que me recordó esa escena que viví en el Portalet). Las cunetas repletas de gente animando a todos y cada uno de los ciclistas que lograban coronar el Portalet. Y allí, al final de aquel puerto inacabable recibí la segunda referencia (vamos! Que la tienes a 2’!! Me gritó Javier). Y seguí pedaleando como nunca, pero no fue suficiente (esos 2’ eran una referencia errónea para que siguiera con las mismas ganas de luchar, en realidad eran casi 10’ los que me llevaba la primera clasificada). Finalmente hubieron 2’40 de diferencia entre la primera y yo (entré con un crono de 6h40). 

 

No había conseguido mi propósito pero la experiencia de aquel día me marcó. Prometí volver al año siguiente y conseguir mi objetivo.

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